12 abril 2015

Elecciones y pensamiento único



Uno de los principales argumentos que se usan en contra de las mareas es curiosamente una de sus mayores fortalezas; se reconoce que son un compendio de fuerzas y se asegura que eso provoca inestabilidad; cada uno analiza las cuestiones desde su propia vivencia y experiencia, no podemos esperar de alguien que siempre ha opinado bajo la disciplina de voto que entienda que se debata y tras el debate se respete el resultado de una votación, pero creo que es algo que va más allá de las personas y que afecta a toda la sociedad.

Durante 40 años este país vivió bajo un pensamiento único; bien por creencia ciega en el bajito de Ferrol o por conveniencia como forma de evitar que te pasearan en el principio o que acabarás en la cárcel cuando fue avanzando la dictadura. Tras esta etapa llegó una democracia de normas impuestas, por urgentes, en la que se consagró al líder por encima del conjunto; Carrillo, González, Suárez, Fraga o Aznar han sido tratado siempre por los suyos como visionarios que marcaban el camino... hasta que este se torcía y entonces buscaban a otro. Muchos recordamos en aquella joven democracia las campañas de apoyo al voto, publicidad blanca en la que se insistía en la necesidad de la participación al margen de a quien se apoyara. Esas campañas desaparecieron y la consecuencia de esa y otras decisiones. políticas no lo olvidemos, aun la sufrimos hoy;  de una abstención del 34 por ciento en las primera elecciones al parlamento europeo hemos pasado en las últimas a un 54% y si miramos las autonómicas, generales o municipales la cosa va por el mismo camino. El debate en torno a los candidatos limita la sensación de que el voto decide; siempre hay un candidato que parece más cerca de ganar que otro y eso desmotiva al electorado del que va segundo; es una estrategia a la que juegan los partidos vendiendo éxito como quien vende enciclopedias "lo tenemos todo"; buen ejemplo son los resultados de las autonómicas de Andalucía con un Psoe que cayó en votos tanto como IU y sin embargo levanta el puño con fuerza como cuando Alonso ganaba carreras.

Todo lo anterior me lleva a pensar que la conciencia colectiva está atrofiada y a la que hay que despertar; a la sociedad le cuesta comprender que del debate nacen las ideas y tiende a confundir debate con discusión y, en consecuencia, a verlo con malos ojos. Los partidos tradicionales no ayudan cuando le quitan importancia al debate interno, obligan a la disciplina de voto y se hacen fuertes con frases como "el que se mueva no sale en la foto". Un buen símil es el de las escuelas unitarias, toda la gente con la que he hablado que creció en una de ellas reconoce que el aprendizaje surgía de forma natural y que todos aprendían de todos, aunque existía un guía en forma de profesor el trabajo, por necesidad, era colectivo; en contraposición en la escuela moderna el guía marca el camino y decide el trabajo de cada uno, las pocas experiencias que se hacen de trabajo en grupo suelen fracasar por ser impuestas.  

En este contexto las mareas tenemos que reiniciar el sistema explicando vecino a vecino que significa democracia, participación, debate, responsabilidad, transparencia y tenemos que explicar que somos un equipo más fuerte porque tenemos más ideas y porque votamos cuando hay una diferencia de criterios; tenemos que explicar que un pensamiento único sirve si el pensamiento es bueno pero en caso contrario... no hay más que ver los últimos 8 años en Ames.  

Mi lugar, Ames - en el que me presento como candidato a concejal en el número 11 de la Iniciativa Cidadá Ames Novo - , es un sitio perfecto para analizar todo lo que digo. El alcalde, Santiago Amor del partido Popular, comenzó la legislatura con 11 concejales y mayoría absoluta y la termina con solo 3 y pidiendo la hora; es un ejemplo de pensamiento único que deriva en la marcha de concejales al grupo mixto para formar su propio partido, pero me pregunto ¿porque no quedarse y votar en conciencia en los plenos? ¿era necesario irse? la sociedad entiende el que se vayan, lo entienden aunque no esté de acuerdo, pero nadie se imagina un voto contrario dentro del mismo partido... algo muy habitual en la Cámara de los Lores británica por cierto.

Esa conciencia colectiva es a la que hay que explicar que el debate y las opiniones distintas son las que más garantías ofrecen siempre que se debata y vote de forma honrada y transparente; si el esfuerzo que de aquí a las elecciones vamos a desarrollar sirve para que el electorado piense, analice, nos pregunte y nos de ideas, compare equipos y propuestas, si sirve para todo eso habrá valido la pena.