26 agosto 2010

Con el miedo en el cuerpo

El suceso de ayer en el Milladoiro ha dejado al descubierto los miedos de los vecinos de Ames, y de otros muchos lugares, pero nos falta saber si son o no infundados.
Tengo la sensación de que si hace tres días le hubieran preguntado a la gente esta hubiera respondido que el Milladoiro es un buen lugar para vivir pero si nos distinguimos por algo es por pasar del frio al calor con una facilidad pasmosa.
Leyendo ciertos comentarios en El Correo Gallego y escuchando a algunas vecinos anónimos en la Cadena Ser me sorprendo con la sarta de tonterías que decimos cuando nos asustamos; desde que el Milladoiro se ha convertido en el Bronx hasta que en los parques se puede ver a chavales “pasando” sin que nadie haga nada, creo que no son verdad ninguna de las dos afirmaciones y para ser honestos aquí aun no hemos tenido que cerrar los parques por la noche como sucede en Santiago, tal vez mañana sea necesario pero por ahora no lo es. Oyendo estas cosas he recordado el Santiago de los 80, el de los Michi, Alejo, Cuquín, etc etc y ninguno de ellos era latinoamericano; la policía local de Santiago se vio obligada a crear   un grupo especial que existió hasta que la ciudad recuperó la tranquilidad pero eso sucedió después de una etapa muy complicada, por aquel entonces el concejal de seguridad ciudadana era alguien que sigue hoy en día en política y bastante cerca del Milladoiro.
Otra cosa que me molesta es comprobar que en muchas ocasiones aquellos que más critican a los inmigrantes son los primeros en contratarlos para trabajar como camareros o dependientes, y que tampoco suelen tener mucho problema en tratarlos de una forma que ningún “autóctono” aguantaría.
Por supuesto soy consciente de que la llegada de ciertas personas entraña un riesgo pero no por las personas si no por su educación, vienen de países en donde la delincuencia y la corrupción forma parte de su entorno desde que nacen  y eso no se cambia de un día para otro; si al “elemento” que ayer la montó se le expulsa del país o se le mete en la cárcel por agresión a la autoridad servirá como toque de atención y ejemplo de lo que sucede aquí si no se cumplen las leyes pero eso por si solo no es suficiente.  Si yo opto por explicarle a mis hijos que todo es culpa de los que vienen de fuera estaré plantando la semilla del odio, si por el contrario les explico que lo que ha hecho está mal sea Dominicano, Italiano, Murciano o de Noia les quedará claro que lo malo no es la persona si no lo que hizo; es un simple matiz pero fundamental.
Por si alguno de los que no se convencen fácilmente duda de lo que digo que apele a su egoísmo, todo apunta a que como los que vienen de fuera no coticen a la seguridad social la posibilidad de que nuestro sistema público de pensiones se vaya a la porra esta cada vez más cerca.
En resumen que algún día debemos de empezar a juzgar a las personas por como son o por lo que hacen y no por el lugar de donde vienen ¿o es que hay algún gallego que no conozca a un emigrante en su familia?