19 diciembre 2009

El estilo propio de Baltar

Me resulta curioso observar el debate que se abre al decidir el bueno de Baltar dejar la presidencia

del PP de Ourense y anticipar su abandono de la política tras las municipales del 2011: por un lado por las portadas de los medios que se plantean un “¿que pasará?” en términos de si continuará en la sombra por medio de su hijo o si ganaran los birretes a las boinas, por otro por las propias declaraciones del político que como demuestra, una vez más, nunca pensó mucho antes de hablar y así salían los titulares que salían. Querer demostrar que no se perpetua en el poder por que cuando le piden que se quede se va es una buena estrategia... pero es que lleva 18 años, tal vez deberíamos concretar la definición de “perpetuar” aplicada a los políticos y a lo mejor resulta que se están perpetuando más de uno, en la comarca tenemos abundantes ejemplos. En cuanto a las boinas, los birretes, los hijos y el resto de la familia para mi tienen poca importancia por que el mecanismo está tan bien encajado en la sociedad que da igual que se vaya Baltar, la inercia continuará otros cuatro años y si no que se lo pregunten al bipartito.

En esta Galicia nuestra siguen funcionando los puntos de luz ad hoc y los asfaltados por sectores; Zapatero quiere liberar el sector de alquiler de coches con conductor cuando aquí lo inventamos hace tiempo aunque solo funcione cada 4 años, y los microcréditos a fondo perdido nacieron aquí en forma de subvenciones; si el que sustituya a Baltar es novato, su hijo ya debe de saber de va esto, se va hartar de visitas de personas a las que no conoce de nada pero que lo tratan como si fuera de la familia...

Necesitamos cambiar la conciencia de la sociedad; cuando ciertas actitudes continúan no es por que los que las rechazan no hayan conseguido la mayoría en un centro de poder como la diputación, es por que los que la han conseguido las permiten. Si no viene U2 a Galicia o si nos quitan a Piñeiro de la tele es que algo va mal, es que hemos fracasado; si nos quitan la gratuidad de los libros de texto o nos torean con el idioma “que imos facer, eles son os que mandan”; si la Fundación camilo José Cela tiene un gerente que cobra diez mil euros y dice que está cansado todos gritan “salvemos la fundación” pero si su vecina la Fundación Rosalía de Castro hace malabares para llegar a fin de mes, reduce gastos y defiende con uñas y dientes el legado que contiene, sin soltar una palabra más alta que otra, da la impresión de que a nadie le importa. Hemos dejado que sequen el Sil, que pongan grifo a la desembocadura del Xallas y no hemos sabido encontrar una alternativa a las minas de Pizarra en O Caurel mientras seguimos debatiendo sobre si Os Ancares debe de ser parque natural; cambiamos la ley del suelo cada 4 años no vaya a ser que alguien acabe por entenderla, cambiamos la política de guarderías públicas y educación cada cuatro años no vaya a ser que salgan dos generaciones iguales, por cambiar cambiamos los coches oficiales cada cuatro años no vaya a ser que nos acostumbremos demasiado a ellos y entre tanto cambio lo único que permanece son los políticos y sus actitudes.

Me pregunto, siendo los gallegos como somos, ¿que le harían a los Irmandiños para montar la que montaron?