20 mayo 2011

Sentido común

Llevo ya algunas horas viendo las informaciones sobre las distintas acampadas y comprobando el desconcierto, que se intenta ocultar, por parte de los poderes establecidos.

Tal vez por lo mucho que me gusta la parte de análisis que conlleva el periodismo me cuesta posicionarme en los sucesos salvo en cosas muy evidentes; mis sentimientos sobre lo que desde el día 15 lleva pasando en toda España han pasado de la sorpresa a la emoción situándose en este momento en la admiración más absoluta.

Cuando uno lleva algún tiempo metido en redes sociales, no hace falta mucho, sabe que la creación de grupos esporádicos y heterogéneos en torno a una idea es algo habitual, a veces son simples divertimentos y otras cosas bastante más serias que acaban por influir en la vida real de múltiples maneras. El problema está en convencer a alguien ajeno a estos movimientos de que son reales, esporádicos y con capacidad de actuación. La mayoría de las cúpulas dirigentes de los partidos políticos comienzan a entender El poder de las redes , así título David de Ugarte un libro que sin duda explica mucho de lo que estos días sucede, Ugarte decía además, refiriéndose a lo sucedido en los días siguientes al aciago 11M, que “Mariano Rajoy recibió un SMS y devolvió una llamada perdida”; ahora los políticos ya no podrán pararse a pensar en el poder de lo virtual porque su inoperancia ha obligado a las personas que están tras los nicks a salir a la calle.

Pero no solo los políticos están perdidos con lo que sucede, los medios de comunicación han pasado de obviar en el primer momento lo que sucedía a tener que dedicarle portadas y abrir telediarios y boletines con la noticia. Pero la cosa no es tan sencilla como mandar un redactor ¿como titulas? ¿que cuentas? no hay disturbios, no hay protestas, no hay ni siquiera algo que quepa en una frase y lo que es peor no hay un quien. Si sencillo es decir en donde pasa la noticia todo lo demás se vuelve farragoso y complicado; informar, que no opinar, sobre quien, lo que o porque aun entendiendo  que sucede requiere de bastante más espacio del que están nuestros queridos mas media acostumbrados a destinar a este tipo de noticias.

Decía en el principio que en estos momentos sentía admiración por lo que está pasando, la siento aun mayor por quienes lo llevan a cabo. Llevo oyendo mucho tiempo que los poderes públicos y los medios de comunicación se lamentan de la indolencia de los jóvenes, siempre creí que generalizar no era bueno pero ahora tengo la impresión de que en este caso se ha mentido con descaro. Que los jóvenes acampados se vean alentados por personas más mayores que les llevan comida, les ofrecen asesoría jurídica o les aportan medios de todo tipo solo puede significar que lo que piden afectan a una gran parte de la población; pero también nos indica que hay una generación responsable capaz de movilizarse con sentido común y con sentido cívico, con capacidad de explicar las cosas de una forma clara, con recursos suficientes para hacer cualquier cosa en el mundo en el que nos ha tocado vivir y, lo más importante, con capacidad de ejercer la democracia y el debate sin caer en tópicos ni falsos mitos. Con dos hijos, de los que estoy muy orgulloso, es inevitable pensar en ocasiones que será de ellos; tratar de explicarles valores claros que sirvan siempre y en cualquier circunstancia, ejemplos que les resulten cercanos y no suenen a batallas del abuelo; los movimientos ciudadanos de estos días, al margen de lo que pase, ya habrán dejado un ejemplo de como se pueden hacer las cosas, de como se puede debatir sin pelear, de como se puede uno manifestar sin que eso signifique molestar. Solo por el ejemplo que estos días están dejando ya habrá valido la pena, algo ya ha cambiado aunque no seamos conscientes de ellos y dentro de 20 años nuestros hijos podrán decir que en el 2011 vivieron una pedacito de historia; nuestros padres sufrieron la dictadura, nosotros la dejamos atrás y avanzamos, 23f incluido, ahora podremos explicarles a nuestros hijos lo que está pasando y porque para que el día de mañana sepan que lo que tienen lo construimos entre todos.