31 octubre 2010

BASURA

El ataque que estos días sufre el ayuntamiento de Ames, y de paso su alcalde, por la deuda con la planta de reciclaje de residuos de Lousame esconde una lucha política y el debate del tratamiento de las basuras en Galicia, y tapa además, desde mi punto de vista, el intento de la Xunta de esconder los problemas de Sogama que como todos sabemos fue y sigue siendo su plan magistral para los residuos de Galicia.
Las declaraciones sobre la no participación en la planta de Lousame se producían en el pasado mes de septiembre pero en los meses previos tuvieron lugar una serie de sucesos que dibujan para mí un escenario muy distinto al que se nos quiere vender. La principal queja a día de hoy, que ha llevado incluso a una amenaza de huelga, es que los ayuntamientos le deben dinero a Lousame pero ese no puede ser el problema; la cifra que se baraja es de poco más de 3M de euros pero en el año 2004 cuando aun no estaba Ames la deuda de los municipios pasaba de los 4M y sin embargo aquel momento se superó, la excusa de FCC para rescindir el contrato es más bien pobre por este dato y por el hecho de que en diciembre pasado repartía entre su accionariado mas de 91M de euros así que no creo que entre en quiebra por los 3 millones de Lousame; por si estos datos no son suficientes hay que decir que en febrero de este año se llegaba a un acuerdo, aceptado por el ayuntamiento de Ames, por el que la deuda se descontaría de las transferencias del estado por medio de la Xunta de Galicia lo que garantiza los pagos ¿Por qué se saca de nuevo el tema casi nueve meses después? Es cierto que además los ayuntamientos han de tener al día los recibos mensuales para garantizar la continuidad pero no parece que nadie arroje dudas sobre eso.
Un mes después de este acuerdo Sogama firma un contrato con FCC para que gestione la planta hasta mediados de diciembre por un importe superior a los 8M de euros, el concurso público se había declarado desierto y a la espera de que la Xunta autorizara a la sociedad a sacar un nuevo concurso se recurrió a esta opción; la autorización del nuevo pliego y la validación del contrato llegaron en julio y entre ambas fechas surgió la noticia de que la Xunta no pensaba participar en Lousame y la intención de FCC de resolver el acuerdo con la Mancomunidade Serra do Barbanza que gestiona el complejo de Servia; al nuevo contrato con Sogama no parece que se vaya a presentar nadie más que FCC y no creo que los responsables de la Xunta les haga mucha gracia que la misma empresa gestione ambos modelos de tratamiento de residuos, cada uno puede sacar sus propias conclusiones pero yo con el paso del tiempo me he vuelto muy desconfiado.
De forma paralela surge el conflicto con Ecoembes que, con una muy mala gestión, se ve obligada a un ahorro de costes que podría dejar a Lousame sin 600.000 euros al año; han tenido que ser responsables de la Mancomunidade Serra do Barbanza los que se movieran para luchar contra las intenciones de Ecoembes por que  si nos fiamos de ADEGA la Xunta no piensa mover un dedo.
Lo más lamentable de todo esto es la utilización que se hace de los trabajadores; al igual que sucedió en su día con los empleados de Serrabal, a los que se les convenció de la inviabilidad de la mina para que boicotearan la llegada del AVE y llevar las negociaciones de una cierta forma, ahora les toca el turno a los de la planta de Lousame; está claro que el proyecto es como mínimo tan asumible como Sogama y lo es más si nos fijamos en las cantidades que se reciclan, una apuesta decidida desde la administración pública serviría para ampliar su capacidad y la adhesión de nuevos municipios garantizaría su futuro pero ¿Qué hacemos entonces con Sogama?, la solución pasa por dejar la política de lado y buscar una solución para toda Galicia que sea lo más ecológica posible, si eso lleva a que tengamos que incluir en gastos corrientes una partida para eliminar anualmente posibles déficits habrá que hacerlo, no creo en una gestión de residuos con la que se gane dinero y además se recicle la mayor parte al menos hasta que todos pongamos de nuestra parte en nuestras casas.