12 septiembre 2009

No son los políticos es el sistema

En más de una ocasión me han pedido que dedique tiempo a hablar de Armando Blanco o de Parajó, sin duda estos dos personajes tienen en las hemerotecas abundantes anécdotas para completar un libro pero no son los únicos; no se trata de Armando o Parajó, tampoco de Villamor o Blanco Pazos, ni siquiera de un Vieitez como el de Silleda, se trata del sistema y de nosotros los votantes. De nosotros hay que decir que tenemos que ser conscientes de la importancia del voto, un chaval de dieciocho años sabe del peligro de no ponerse el cinto o de los riesgos del alcohol pero en la mayoría de los casos desconoce como es nuestro sistema electoral y en que le afecta; los más mayores siguen, en muchos casos, anclados al convencimiento de que el cura, el maestro, el médico y el alcalde pueden arreglar casi cualquier cosa y cuando descubren que eso no es así pronuncian desconcertados la famosa frase “esto antes no pasaba”; es cierto que convencer a los vecinos que lo que hagan un dia influye en lo que sucede en los siguientes cuatro años es muy difícil pero también se les puede explicar los mecanismos que existirán durante esos cuatro años para protestar, por desgracia desde el 78 nadie a puesto el interés suficiente por aleccionar al vecindario ni, lo que es peor, a los más jóvenes.

Revisando documentación sobre las fórmulas de elección de alcaldes en países como Francia, Alemania o Italia te das cuenta que en todos existe la segunda vuelta, en Francia además los tenientes de alcaldes son también elegidos por votación en la asamblea que surge de las elecciones; estas dos características cambiarían por completo, a mi juicio, la composición de nuestros ayuntamientos. ¿Que hubiera sucedido en Ordes si hubiera tenido lugar una segunda vuelta? Si tomamos como ejemplo la legislación Francesa que solo permite acceder a la segunda vuelta los que superen el 10% nos encontramos en que los vecinos solo podrían optar entre Uxo, Bng, Psoe y PP; en Teo Manuel Parajó se hubiera quedado fuera; en Padrón el Partido Galeguista tampoco alcanzaría esa segunda vuelta; pero más interesante aun que ver quien se hubiera quedado fuera es pensar que hubiera votado la gente en una segunda vuelta, sacar vuestras propias conclusiones.

Se habla hoy de la vuelta de José Blanco Pazos en Negreira como ayer se habló de la Armando, los dos en partidos independientes que con otro sistema electoral no tendrían ninguna opción; ellos como otros muchos pertenecen a una época en la que el alcalde solucionaba los problemas pero no se anticipaba a ellos; los pxom, los planes de transporte metropolitano (aunque tarden en llegar), los estudios de crecimiento de la población, son todas herramientas encaminadas a adelantarse a los problemas de los municipios y que evitan los favoritismos ya que se crean normas por encima de los políticos, “no me venda usted que me hace esto cuando ya se sabe que eso está previsto desde hace mucho”.

Leyendo sobre sistemas electorales me encontré también con que en los primeros años del s xx varios gobiernos británicos se vinieron abajo por la falta de democracia interna de los partidos que los sustentaban; los partidos corrigieron sus mecanismos y hoy cuando una ley es aprobada en el parlamento todos saben que ha sido consensuada. Aquí, en España, hay una contradicción entre partido y persona; un concejal es dueño de su acta pero, en teoría, no lo es de su voto y lo peor es que nadie parece dispuesto a resolver el dilema en uno u otro sentido.

A modo de resumen diré que tendremos mejores políticos cuando cambie la ley electoral y la ley electoral se cambiará cuando vote la mayoría de la población y lo haga en conciencia; me gustaría ver como se justifica un 60% de voto en blanco y si el ganador de la elección se sentiría representado al ser el que menos perdió en vez del que más ganó.