02 agosto 2009

Democracia reversible

Algo corto hoy, ya que estamos en vacaciones, pero importante; como en un chiste que me contó hace tiempo una amiga venezolana sobre su país “estábamos al borde del precipicio y con Chaves hemos dado un paso al frente” , la precariedad de la política local la vengo contando hace años pero parece que el descalabro del bipartito y la subida del pp ha dado carta blanca en más de un sitio; creo que, con todos sus defectos, nuestra democracia es un sistema que puede funcionar bien siempre que los políticos apliquen un poco de sentido común; ayer me sorprendía leyendo en El Correo Gallego la crónica del último pleno de Silleda en el que el partido popular no solo ejerce de gobierno desde las filas de la oposición al llevar propuestas propias y aprobarlas si no que, haciendo una pirueta típica del señor Viéitez, la propuesta es populista pero ilegal; tras leer esto me encuentro con que en Manzaneda (ya se que como comarca queda un poco lejos) Psoe y PP han sacado el sueldo ¡al alcalde!. No serán las últimas incoherencias que veremos en los últimos tiempos, en cierto modo es la situación ideal para un político sin escrúpulos; si estoy en la oposición pero tengo mayoría el alcalde está obligado a acatar todo lo que aprobemos en pleno y: a) si no lo hace siempre diré que se aferra al sillón y que tiene que dimitir B) si lo hace estaré gobernando; da igual que la propuesta, como en el caso de Silleda, sea ilegal o que, como en el caso de Manzaneda, sea injusta ya nos encargaremos de enredar la madeja lo suficiente para que el vecindario ya no sepa quie tiene razón.

Para mi una cosa es el juego político que, por ejemplo se trae en Ames el PP al ser recibido por la Xunta antes que el alcalde y abriendo una polémica sobre si había fondos para el instituto o no los había (no se quien dice la verdad) pero que al final redunda en beneficio de los vecinos que tendrán su equipamiento; y otra cosa es lo que se comienza a convertir en un despropósito en más de un ayuntamiento. El gobierno tiene que gobernar y la oposición vigilar y, si puede, corregir dentro de la ley; la moción de censura es perfecta si se usa para que la gestión mejore y a mi no me preocupa que partidos estén metidos en ella, dejémonos de hipocresías que todos han pactado con todos en alguna ocasión; lo que no podemos es permitir que cuatro indeseables cambien un sistema que, siendo imperfecto, puede funcionar muy bien.