19 diciembre 2010

Urbanismo y ley

La necesidad de regular el urbanismo en Galicia plantea situaciones complicadas en todo aquello que tiene que ver con el pasado más reciente; la judicialización es en muchos casos el único recurso para muchos particulares, aunque la mayoría no puedan afrontar los costes, y también para muchos gobiernos municipales. Una vez más el ayuntamiento de Teo es ejemplo de la barra libre que imperó en Galicia durante años y, al mismo tiempo, de lo fino que habrá que hilar en estos asuntos.
No deseo concretar en ese municipio porque entiendo que, en mayor o menor medida, la problemática puede afectar a cualquier aunque bien es cierto que allí podemos encontrar ejemplos de todo lo que se nos ocurra;  el conflicto mezcla en el mismo vaso a particulares inexpertos que compraron o construyeron al amparo de esa barra libre, mal aconsejados en la mayoría de los casos,  a espabilados que pudiendo hacer las cosas bien optaron por abaratar costes de todo tipo y a políticos corruptos de todo tipo.
De estas tres patas la última es la que menos dudas ofrece; si porque los delitos han prescrito los políticos se libran se debería al menos articular alguna fórmula que los inhabilitara de por vida, creo que los partidos deberían dejar por un día el transfuguismo y meterse con lo que realmente importa ya que prefiero a un tránsfuga, que puede tener motivos para serlo, a un corrupto escondido en los aparatos de las organizaciones aunque no es menos cierto que en muchos casos transfuguismo y corrupción van unidas.
En el caso de los empresarios espabilados creo que tampoco hay dudas de que si se les puede juzgar y poner en su sitio se debe de hacer si dilación; los empresarios no solo deben de hacer las cosas bien, también tienen que generar en la población una confianza que es difícil de encontrar a tenor de lo sucedido con Díaz Ferrán por hablar de algo que todos conocemos.
Pero ¿y los particulares?; el problema no es solo que miles de casas en Galicia tengan licencia de galpón, en mirar para otro lado en esos casos creo que la mayoría estaríamos de acuerdo, pero que sucede cuando alguien a quien se le quiere aplicar la ley hoy en día decide que o todos o ninguno. Cuando un particular lleva a juicio más de 60 obras en un solo ayuntamiento podemos estar seguros de que encontraremos en ellas ejemplos de los 3 casos; si los políticos marcan una línea clara de hasta donde están dispuestos a ceder y donde creen que se debe de actuar el trabajo de los jueces, que no son ajenos a la realidad y leen los periódicos, será mucho más fácil; si por el contrario la ambigüedad se ofrece como alternativa a la gestión a la espera de que el tiempo mejore los problemas irán a más.
En esta tarea de definir un urbanismo en Galicia los alcaldes y concejales no pueden estar solos; deben de ser los partidos los que marquen una línea que ampare a los que tienen un contacto más directo con los vecinos; no creo que porque un dirigente diga que no se puede derribar la casa de alguien que tiene una única vivienda, por poner un ejemplo claro, la opinión pública le vaya a lapidar. Por establecer un paralelismo con algo actual diré que la norma del PSdGA de un hombre un cargo es clara y realista, se puede estar de acuerdo con ella o no pero al menos cualquiera entiende cual es la propuesta y como se lleva a cabo.
Es muy posible que sea ahora, en este momento, cuando se deban de concretar las ideas y los acuerdos; con unas elecciones municipales a la vista el acuerdo entre los grupos mayoritarios en Galicia sobre estos temas marcaría una línea de trabajo y evitaría el uso político que ahora se está dando. En los últimos cinco años se han producido en Galicia más de 200 derribos y nada indica que esa tendencia no deba continuar pero lo que me preocupa es que sucederá cuando todos los juicios abiertos y todos los expedientes incoados, que hasta ahora dormían en un cajón, comiencen a afectar a aquellos casos en los que hay sería dudas de que sea necesario dejar a una familia en la calle. Si hay un momento, para mí al menos, en el que se deba de marcar un antes y un después es en unas elecciones municipales ya que son los ayuntamientos los que más directamente se enfrentan a esta problemática pero viendo la capacidad de nuestros políticos para llegar a consensos tengo pocas esperanzas de que suceda.