07 diciembre 2010

Transporte antipolitano

El anuncio por parte de la Xunta de Galicia de un nuevo intento de poner en marcha el transporte metropolitano en el área de Compostela deja a la vista, una vez más, la incapacidad política en este tema.
No conozco las otras áreas en las que se llevan a cabo proyectos similares pero que el conselleiro Hernández diga que Santiago ya contaba con un plan que dio buenos resultados es casi una provocación; un plan en el que se producían retrasos por que las empresas no tenían buses específicos si no que usaban rutas ya implantadas que veían desde más de cien kilómetros (línea de la carretera de Ourense), un plan en el que se pudieron comprar dos billetes con importes distintos en el mismo día (línea de Noia), un plan en el que los transbordos no existían o las canceladoras de billetes obligaban a que la tarjeta se introdujera en ellas mientras que maquinas similares en los autobuses urbanos llegaba con acercarlas, un plan en el que los autobuses no respetan ni paradas ni horarios (he llegado a ver como el conductor ante una caravana decide por propia iniciativa cambiar el recorrido y hacer una parada en una calle completamente distinta), un plan en el que para cargar la tarjeta uno tenía que ir obligatoriamente a una oficina de caixa Galicia, es un plan en resumen que no funciona y que si no soluciona sus principales defectos está condenado al fracaso, yo le recomendaría al señor conselleiro que antes de hablar se baje del coche oficial y use el transporte que tanto alaba.
Una de las cosas que más pueden preocupar de este nuevo plan es que no cuenta con el consenso de las empresas, esto no sería un problema si la administración tuviera intención de ejercer sus competencias pero hasta el momento no lo parece; dicen las malas lenguas que todos los partidos deben, en mayor o menor medida, favores a alguna empresa que parece ir camino de monopolizar el transporte por carretera en Galicia, si eso fuera así se entenderían las dificultades para que esa y otras empresas cumplieran lo pactado pero si no creemos en rumores no entendemos porque no se multiplican las inspecciones, se diseña una ley de transporte de personas que no existe en Galicia y se regulan en ella aspectos como el de los carritos de bebe que, aunque alguno piense que es un tema menor, son sin duda importantes por lo que de seguridad infantil lleva implícito; sirva como ejemplo de esta falta de regulación la web de la Xunta de Galicia en la que para conocer la normativa en cuanto a transporte de viajeros se nos remite a Fomento.
Otra de las cosas que me parece injustificable en el diseño de este tipo de servicios es que se haga de espaldas a la realidad en lo que se refiere a recorridos y paradas; diseñar rutas partiendo de un epicentro al que se va y desde el que se vuelve es ignorar la dispersión de población que en Galicia sufrimos; las líneas circulares suelen funcionar bien y si entre ellas se sitúan puntos de de contacto que permitan transbordos el área a la que se podría dar servicio sería mucho mayor y además se le quitaría a los ayuntamientos el problema de diseñar rutas interiores. Para mí este diseño tiene una ventaja aun mayor, al diseñar recorridos que en la actualidad no existen su concesión se puede dar a un consorcio de transportes como el que propone el alcalde de Santiago, en el entrarían las empresas que lo desearan y seguramente, por la cuenta que les trae, todas aceptarían.
Al hablar de un consorcio de transportes si duda los empresarios pensaran en términos de rentabilidad pero esa visión no debe de servir a los políticos; un servicio de transporte público no debe de servir para ganar dinero lo que no quiere decir que las empresas no obtengan un mínimo de beneficios pactados, el déficit entre ingresos y dichos beneficios tendrá que ser asumido por la administración y buscar que sea minimizado al máximo pero de la misma forma que no nos podemos plantear que la seguridad social o los bomberos ganen dinero tampoco lo podemos hacer con el transporte público.
La forma de minimizar ese déficit pasará por actividades extras que incrementen el número de ingresos; noitebus, servicios especiales a espectáculos, excursiones a romerías y fiestas del área a la que se le da servicio, son todos tipos de transporte que si permiten aplicar un coste superior al del billete diario y que ayudarían a sostener el servicio. Los convenios con consorcios de otras áreas que permitan, por ejemplo, transbordos con un coste inferior podrían aumentar los viajes por carretera en autobús disminuyendo el uso del coche particular.
Soy consciente de mi falta de preparación para hablar tan en detalle de un tema tan complejo, lo que dejo son ideas que creo que pasadas por el tamiz de los expertos, que no de los políticos, podrían mostrar la verdadera utilidad del transporte público en Galicia pero me temo que por el momento o se declara el estado de alarma o seguiremos esperando por el bus.